Yo decía que nunca me había enamorado, no por ser fría y ruda, simplemente nunca me había sentido tan boba y feliz.
Pero llegó un momento en mi vida en el que empecé a ser responsable por mi misma, realizar mis compras del mercado, cocinar, lavar, planchar, desvelarme sola y tener que despertar sin ayuda.
Curiosamente todo eso no me resulto difícil, al contrario cada madrugada me levantaba con ganas de empezar el día, de voltear a la ventana y ver el suelo mojado por la lluvia y el sol saliendo poco a poco.
Mientras más pasaban los días, mas tareas y deberes se me acumulaban, cada día era más laborioso, pero cada día amanecía más feliz.
Hoy que volteo a mí alrededor y veo mi canasto de ropa sucia, los platos que tengo que lavar, las compras que tengo que realizar, me doy cuenta de lo feliz que soy.
Cuando camino por la calle, cuando me paseo por la ciudad, cuando recorro este mundo me doy cuenta de lo feliz que me hace estar aquí, viva.
Hace unos días me empecé a sentir rara, sentía algo que no sabia que era, lo sentía en el estomago, lo sentía en el pecho, nunca había sentido algo así.
Y así fue cuando me di cuenta que estaba ENAMORADA.
Enamorada de la vida que me rodea, estoy estupidisada con la belleza del mundo, todo me causa felicidad, siempre estoy feliz, vivo embobada de este sueño, que hoy es mi realidad.
Es verdad que llegue hasta aquí, y es muy cierto que vivo feliz.
¡ESTOY ENAMORADA DE LA VIDA!
Sonrío más que nunca, y todo lo que me rodea es positivo, tengo éxito en lo que hago, y estoy rodeada de gente que vale la pena.
Que estoy segura que la gente por el simple hecho de ser Humanos se van a equivocar, me voy a equivocar, pero esos errores hoy no me pueden hacer daño.
Porque gracias a este universo vivo feliz.
Ya no me parece tan tonto decir "¡ESTOY ENAMORADA!"



