Desesperadamente te conectas queriendo conversar, chatear o pasar el rato nomás viendo su "face". Te das cuenta que esa persona esta online y no te habla, mientras la valentía y fuerza de voluntad te prohíben escribirle primero, porque obviamente no quieres parecer desesperado, esperas y esperas y nada.
Maldito desgraciado infeliz que no se digna a escribir, es ahí el momento donde la fortaleza desaparece y pones la primera palabra.
Típico. Saludas, preguntas cómo está, te da gusto y ahora el silencio incomodo.
Todo se convierte en un círculo vicioso.