Dicen que los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay, que el optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo.
Un optimista es el que cree que todo tiene arreglo y encuentra una respuesta en cada problema. El pesimista piensa lo mismo, pero sabe que nadie va a intentarlo.
Lo bueno de ser optimistas es que, cuando las cosas no salen bien, uno está seguro de que mejorarán.
El primer paso para la solución de los problemas es el optimismo. Basta creer que se puede hacer algo para tener ya medio camino hecho y la victoria muy cercana.
Algunas personas miran al mundo y dicen ¿Porque? Otras miran al mundo y dicen ¿Porque no?
Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas. Hay un pasado que se fue para siempre pero hay un futuro que todavía es nuestro y solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado, recuerda que el futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen. Una idea no es responsable de la gente que cree en ella.
Mi pesimismo no es sino una variedad del optimismo y me parece injusto que una generación sea comprometida por la precedente. Hay que encontrar un medio que preserve a las venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes. Me interesa el futuro, porque en él voy a pasar el resto de mi vida.
El mayor descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden cambiar de vida cambiando de actitud. El futuro no está por venir. Ya llegó.
Si no te esfuerzas hasta el máximo, ¿cómo sabrás donde está tu límite?
Los sabios discuten, los necios imponen sus ideas. Todos tienen razón de su propia opinión, no dejes de opinar.
Rorriizz.